Ilustración isométrica de un pueblo costero de Baja California Sur con una reunión cívica ciudadana en una plaza

Más que Firmas: El Camino Real para Crear un Municipio

Una explicación sencilla del proceso de municipalización, paso a paso.

Cuando hablamos de la independencia municipal del Pacífico Sur de Baja California Sur, mucha gente piensa: "Solo hay que juntar firmas, ¿no?"

Ojalá fuera así de simple.

Crear un nuevo municipio no es una petición. Es una campaña — con tres fases, requisitos legales estrictos, y un tiempo mínimo de unos 20 meses, cuando todo sale bien. Aquí va el proceso real, en términos sencillos, para que todos en la comunidad sepamos lo que estamos pidiendo y lo que se requiere para lograrlo.

Fase 1: Construir la base (≈ 2 meses)

Antes de pedirle al Congreso del Estado que reconozca un nuevo municipio, la ley nos exige demostrar tres cosas:

Que existe voluntad ciudadana real. No basta con decirlo — hay que demostrarlo con un estudio de opinión pública serio, con cientos de entrevistas en las comunidades.

Que el territorio es viable. Esto requiere un estudio cartográfico técnico: límites, población, carreteras, hidrología, economía, vocación productiva, secciones electorales. El Artículo 122 de la Constitución del Estado exige superficie suficiente, mínimo 5,000 habitantes en el territorio, una cabecera de al menos 3,000, y servicios públicos adecuados.

Que existe una instancia ciudadana organizada. Esto es el Comité Promotor, con asesoría jurídica desde el primer día.

Sin esta base, nada del resto procede.

Fase 2: La solicitud ciudadana y el plebiscito (≈ 6 meses)

Aquí es donde entran las firmas — pero no como muchos imaginan.

La ley exige el 33% del padrón electoral del territorio que se quiera convertir en municipio. No el 33% de los habitantes. El 33% de los electores inscritos. En nuestro caso, eso son varios miles de firmas, no unos cientos.

Y cada firma debe incluir:

  • Nombre completo
  • Firma
  • Clave de elector (la que aparece en la credencial del INE)

Cada firma se verifica contra el padrón electoral. Si una persona no aparece, o los datos no coinciden, esa firma se descarta. Los opositores políticos van a impugnar — es parte normal del proceso. Por eso una recolección informal, sin protocolos legales claros, suele perder un 20-30% de las firmas en la verificación. Si llegamos justos al 33%, perdemos.

Una vez entregadas y validadas, la autoridad electoral convoca un plebiscito. Para que pase, al menos dos tercios de los votos emitidos tienen que ser por el "sí" (Artículo 122, fracción VIII). Eso requiere una campaña de información seria, presencia en medios, materiales bilingües, y una estructura para movilizar a la gente el día de la votación.

Fase 3: Aprobación legislativa y transición (≈ 12 meses)

Si el plebiscito sale a favor, la propuesta pasa al Congreso del Estado, donde se requiere el voto de las dos terceras partes de los diputados (Artículo 64, fracción XXXV).

Pero antes de eso hay que:

  • Negociar con el municipio del que nos separamos (en nuestro caso, La Paz): qué bienes, infraestructura y personal pasan al nuevo municipio.
  • Entregar un Plan de Desarrollo Municipal y un Plan de Desarrollo Urbano que demuestren que el nuevo municipio puede gobernarse y crecer de forma sostenible.
  • Hacer cabildeo legislativo serio con los diputados, sus equipos, y otros actores políticos relevantes.

San Felipe, en Baja California, logró este proceso en solo 13 meses una vez que las condiciones políticas se alinearon. Esa rapidez no fue casualidad — fue el resultado de tener gente que sabía exactamente qué hacer, cuándo, y con quién hablar.

Lee el caso de estudio completo de San Felipe para ver cómo una comunidad con 30 años de organización pasó de delegación a municipio en poco más de un año una vez que llegó el momento político. Lee el caso de San Felipe →

¿Por qué un equipo profesional Y la comunidad?

Esto es lo importante: ningún equipo profesional puede reemplazar la energía de la comunidad. Y ninguna cantidad de entusiasmo voluntario puede reemplazar la precisión legal que exige la ley.

El equipo profesional se encarga de:

  • La estrategia legal y la documentación que sobrevive impugnaciones.
  • La coordinación con la autoridad electoral, el Congreso, y el municipio actual.
  • El cabildeo y la lectura del momento político.
  • Los estudios técnicos exigidos por la Constitución.

La comunidad se encarga de:

  • Difundir la propuesta casa por casa, en plazas, en negocios.
  • Identificar quién apoyaría firmar y quién no.
  • Organizar eventos, asambleas, conversaciones.
  • Movilizar el voto el día del plebiscito.

Cuando estos dos lados trabajan juntos, el costo baja, la velocidad sube, y la propuesta se vuelve imparable. Cuando uno solo lo intenta, generalmente fracasa.

Lo que sigue

A partir de la próxima semana, la comunidad tendrá la oportunidad de conocer directamente al primer equipo de profesionales que estamos considerando para acompañar y ejecutar este proceso. Pueden seguir otros en las próximas semanas. Esto forma parte de una evaluación amplia — una oportunidad para que todos conozcamos a cada equipo, hagamos las preguntas necesarias, y juntos decidamos quién está mejor preparado para llevar este esfuerzo adelante.

La invitación está abierta para quienes quieran escuchar, preguntar, y participar.

No estamos firmando un papel. Estamos construyendo un municipio. Y eso requiere que todos entendamos lo que estamos haciendo.

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